
Encontrarte en las calles como en cualquier dia
como un sueño, como una pregunta.
Despertar sin ser respondido, sin remordimientos,
sin volverte a ver.
Cada dia es como el primer dia.
Como ese de ayer en que no estabas,
como ese de hoy en que no te tengo.
Tomar tu mano y estrechar tu ombligo.
Conversar de la vida, de lo menos importante.
Caminar y que nos vean
y no solo que me vean
y no solo que te vea.
El futuro se acerca tarde cuanto hablamos del ayer,
cuando pensamos en que haremos mañana.
El tiempo llega y se nos escapa.
Lo miramos pasar como una simple sospecha.
Y de pronto uno de esos mismos dias
en que te me fugabas o eras una simple duda.
Uno de esos dias en que no te esperaba
En que no te llamaba ni te traia como tantas veces.
De pronto uno de esos dias
llegas y te me acomodas en los pliegues de la ropa.
Te escondes en mis meridianos,
te mudas a mis entrañas y exteriores,
a mis ángulos y rincones.
Y mirándome con voz de piel, con alma de promesa
me susurras que te quedarás.
