
El amor es una terrible enfermedad..
Un gran riesgo.
No me malentiendas, no me arrepiento de quererte tanto. Jamás lo haría.
Eres lo más importante para mí en este planeta y me esforzaré para seguir cultivando nuestra relación para que algún día dejes de ser la mujer de mis sueños y te conviertas en la mujer de mi vida.
Sin embargo, cuando uno está solo (y especialmente cuando uno es un poquito megalómano) no necesita absolutamente nada (por lo menos eso cree). Uno piensa que lo tiene todo. Uno se siente plenamente feliz, y su felicidad no depende de nada ni de nadie, sólo de uno mismo.
Uno puede andar por el mundo o detenerse si lo desea. No hay nada dando vueltas en su mente, nada en lo que divagar o por lo que preocuparse.
Cuando llega ella la cosa cambia.
No se de dónde aparecen un montón de maripositas que comienzan a dar vueltas en la cabeza y con las que hay que acostumbrarse a vivir (lo más complicado es cuando otros las perciben).
Uno se siente feliz, quizás millones de veces más que antes. Pero su felicidad con el paso del tiempo comienza a hacerse dependiente de la otra persona, por mucho esfuerzo que uno haga por evitarlo.
Antes si me machucaba el dedo con el martillo, un poquito de saliva bastaba para solucionar el problema. Ahora si me entero de que te pasó a ti, ando todo el día preocupado y en cuanto termina mi turno en el trabajo paso corriendo a la farmacia a comprar cuanta pomada y venda encuentre para llevarte. Incluso le consulto a mi médico si pudiéramos dejarte una semanita hospitalizada para no correr riesgos.
Mi mundo eres tú, y tu alegría es mi alegría. Ese es el lado bueno, pues también tus tristezas son mis tristezas y tus desaciertos los mios.
Y es cierto que las penas se dividen y las alegrías se multiplican en pareja. Aún así no dejo de pensar en la tremenda responsabilidad que conlleva.
Sea como sea... no puedo imaginar mi mente sin tu imagen dando vueltas en ella todo el día.
No puedo imaginarme sin tus alegrías y preocupaciones.
Son tan necesarias para mí, pues cuando compartimos juntos, me da lo mismo si es algo malo o algo bueno. Lo único que me importa es que sea contigo.
El amor es una terrible enfermedad..
Un gran riesgo.
Pero es una enfermedad que me encanta tener.
Y un riesgo que estoy más que dispuesto a correr.
Love you Jennita.
Un gran riesgo.
No me malentiendas, no me arrepiento de quererte tanto. Jamás lo haría.
Eres lo más importante para mí en este planeta y me esforzaré para seguir cultivando nuestra relación para que algún día dejes de ser la mujer de mis sueños y te conviertas en la mujer de mi vida.
Sin embargo, cuando uno está solo (y especialmente cuando uno es un poquito megalómano) no necesita absolutamente nada (por lo menos eso cree). Uno piensa que lo tiene todo. Uno se siente plenamente feliz, y su felicidad no depende de nada ni de nadie, sólo de uno mismo.
Uno puede andar por el mundo o detenerse si lo desea. No hay nada dando vueltas en su mente, nada en lo que divagar o por lo que preocuparse.
Cuando llega ella la cosa cambia.
No se de dónde aparecen un montón de maripositas que comienzan a dar vueltas en la cabeza y con las que hay que acostumbrarse a vivir (lo más complicado es cuando otros las perciben).
Uno se siente feliz, quizás millones de veces más que antes. Pero su felicidad con el paso del tiempo comienza a hacerse dependiente de la otra persona, por mucho esfuerzo que uno haga por evitarlo.
Antes si me machucaba el dedo con el martillo, un poquito de saliva bastaba para solucionar el problema. Ahora si me entero de que te pasó a ti, ando todo el día preocupado y en cuanto termina mi turno en el trabajo paso corriendo a la farmacia a comprar cuanta pomada y venda encuentre para llevarte. Incluso le consulto a mi médico si pudiéramos dejarte una semanita hospitalizada para no correr riesgos.
Mi mundo eres tú, y tu alegría es mi alegría. Ese es el lado bueno, pues también tus tristezas son mis tristezas y tus desaciertos los mios.
Y es cierto que las penas se dividen y las alegrías se multiplican en pareja. Aún así no dejo de pensar en la tremenda responsabilidad que conlleva.
Sea como sea... no puedo imaginar mi mente sin tu imagen dando vueltas en ella todo el día.
No puedo imaginarme sin tus alegrías y preocupaciones.
Son tan necesarias para mí, pues cuando compartimos juntos, me da lo mismo si es algo malo o algo bueno. Lo único que me importa es que sea contigo.
El amor es una terrible enfermedad..
Un gran riesgo.
Pero es una enfermedad que me encanta tener.
Y un riesgo que estoy más que dispuesto a correr.
Love you Jennita.
♥
