
Son una excusa.
Esa imaginacion fatidica
que transpiran tus radiantes ojos
son una excusa.
Ese latir vanidoso
que penetra en tu pecho
es un crimen,
una condena que te autoimpones.
Ese devenir que de pronto inspiras
cada vez que te apareces en la noche,
cada noche como un sueño,
no es mas que mi propio sueño
en el que te has visto soñandome.
Son oscuros esos rayos de luz
que me penetran.
Son incontables,
innombrables,
inconmensurables.
Ese libro que lees no existe
(y lo sabes)
Esa prosa de métrica hilarante
con la que te convences a ti misma
de que sufres
y te escondes y lloras.
Deja de enterrar esa sonrisa
en la almohada.
Deja de esconder tus llantos
en quizás qué frascos de perfumes.
Deja de llamarme desde lejos
para evitar estar contigo
o conmigo.
Acompañame esta noche
como un espasmo,
como un dolor de parto,
como una rutina absorbente.
Convenceme de que debe ser asi
y no de otra manera.
