
Estratégicamente hablando,
he llegado a clasificar tus amores
en dos aromas distintos.
Uno de ellos
-el cual sería horrible
si no fuese tan hermoso-,
define conmigo argumentos
y discute de filosofía y antropocentrismo.
A este yo le imploro a veces
y a veces también me otorga.
El otro de tus amores
es más bien un invento
de los poetas.
Es un amor metafórico
eléctrico y antropófago.
Yo voy caminando
entre los dos
teniendo mucho
cuidado
de no aplastarlos nunca.
Pero a veces me la ganan,
y no me queda más remedio
que salir corriendo
y dejarte sola
con tu felicidad.
